La historia de las cerraduras

El concepto de las cerraduras se conoce desde hace miles de años, comenzaron siendo una simple barra que se utilizaba para impedir el paso al interior de un espacio, se colocaba en frente de una puerta o caja.

La barra que se utilizaba se comenzó a mejorar con el pasar de los años hasta los modelos que conocemos hoy en día, si te interesa conocer sobre la interesante evolución de las cerraduras antiguas, en seguida te lo contaremos:

Origen de las cerraduras

Como se explicó anteriormente, los primeros modelos de cerraduras antiguas eran unas barras de madera o metal que se colocaban en las puertas para impedir el paso de extraños al interior de una vivienda o salón.

Sin embargo, no se caracterizaba por ser muy seguro y era simple de violentar por ladrones o intrusos, con los años comenzó a sofisticarse, pues se incluyó una pieza en forma vertical que se encargaba de atravesarlo para evitar que el pestillo se moviera, quien quiera movilizarlo debe mover la madera vertical para lograrlo.

Formas originales de las cerraduras

Los primeros modelos de cerraduras antiguas eran muy complicados, muchas personas los comparaban con un rompecabezas porque la llave podía introducirse en distintos sitios, pero solo uno era el correcto.

Además, eran de gran tamaño, instalarlos podía ser complicado para los herreros, también solía tardar varios días o eran muy caras, pero como eran tan funcionales las personas realizaban el gasto sin problemas. Los romanos fueron los que se dedicaron a crear modelos cada vez más y más pequeños, permitiéndoles evolucionar hasta la forma en que los conocemos hoy en día.

Uso de las cerraduras antiguas

Las puertas en años pasados no se caracterizaban por ser instaladas en las puertas en las viviendas, pero sí en cofres, cajones o baúles para proteger objetos preciosos como joyas, vestimentas nobles o tesoros de oro / plata.

Fabricación y funcionamiento de las cerraduras antiguas

Las cerraduras antiguas eran fabricadas con madera y se abrían con llaves del mismo material que tenían pequeñas prolongaciones de metal en su extremo, las cuales encajaban en un conjunto de pines pequeños de metal que están en el interior de la cerradura.

Cuando la llave entra, tanto los pines como el extremo encajan de tal manera que se permite la liberación del mecanismo interior de la cerradura y la misma giraba para permitir abrir el cofre o el baúl. A pesar de ser un procedimiento viejo, aún se aplica en ciertas cerraduras, pero con más mejoras.

En cuanto a la fabricación de la cerradura, era una tarea laboriosa porque cada uno de los elementos que la conformaban debían forjarse uno por uno y después se ensamblan, por esta razón solo los ricos podían costear tener uno pues era un procedimiento caro y extenso. La cerradura más antigua proviene de Egipto y la llave fue encontrada en las ruinas de Nínive en la antigua Asiria.

Cerraduras de los griegos y romanos

Los griegos fueron los primeros en crear cerraduras con un diseño simple y su funcionamiento era más complejo lo que los hacía efectivos, pero las llaves que se usaban para abrirlos eran de tamaños muy grandes.

Mientras que los romanos se ocuparon de desarrollar la tecnología que permitió crear cerraduras fabricabas con metal, entre las piezas que crearon están las abrazaderas, los muelles, los pernos y las guardas, al igual que el cuerpo completo de la cerradura.